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Futbolista, doctor y activista: Sócrates (pero no el filósofo)

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, mejor conocido como Sócrates, fue un crack que no solo se destacó dentro del campo, sino también por su militancia por la democracia en una época oscura de brasil. "No soy un atleta. Soy un artista del fútbol”. Así se definía el gran Sócrates.

Sócrates nace en Belém de Pará, el 19 de febrero de 1954 .Su padre no creía mucho en sus condiciones futbolísticas y le exigió estudiar una carrera universitaria. De esta manera Sócrates ingreso a la facultad de medicina. Con 23 años, Sócrates se transformó en doctor y jugador del Corinthians. En 1984 y tras un paso por Botafogo, decide partir rumbo a Europa y firma con la Fiorentina, pero su estadía en Italia no fue la mejor y al año siguiente volvió a Brasil para jugar en Flamengo, y luego en Santos hasta su retiro en 1989.
Pero al margen de ser un grandísimo jugador, Sócrates siempre se destacó por su compromiso político. En una época marcada por la Dictadura en Brasil, Sócrates desde su lugar de deportista destacado fue una de las voces más importantes en favor de la democracia.
También fue militante del Partido de los Trabajadores, partido que defiende el socialismo como forma de organización social.
Una de sus acciones principales para concientizar a la sociedad fue la denominada "Democracia Corinthiana", en el que todos los miembros del Corinthians, sin importar si fuese jugadores, dirigentes, utileros, o cualquier empleo que tuviesen en el club, deciden por consenso el funcionamiento de la institución. Este equipo democrático consiguió alzarse con los campeonatos paulista de 1982 y 1983.
Pero al lado de su faceta política y social había un futbolista excelso. Participó del mundial de España 82, en el cual deslumbró con un juego grandioso. El famoso jogo bonito.
Sócrates fue un volante ofensivo muy famoso por su técnica y una excelente visión de juego. Al principio de su carrera se desempeñó como delantero, pero los entrenadores del Botafogo retrasaron su posición hasta el centro del campo. Poseía un gran golpeo de balón y un disparo muy fuerte, con el que tuvo buenos números goleadores para su posición.​ Sin embargo, su especialidad eran los pases y los regates.
Su mayor punto flaco fue el físico. Medía más de 1,90 m  pero no se distinguió ni por su fuerza ni por su velocidad. A lo largo de su carrera sufrió lesiones físicas derivadas de una mala preparación atlética, y nunca ha ocultado que fumaba y bebía. Siempre defendió que eso no afectaba a su labor porque «el fútbol no es como el tenis, aquí tienes diez compañeros más que corren por ti»
El alcoholismo se llevó al brasileño que falleció a causa de un choque séptico (una infección generalizada de todo el organismo) en 2011, derivado de sus graves problemas con la bebida. Sócrates ya había estado ingresado hace poco por una cirrosis hepática y aunque se propuso volver a nacer. Era demasiado tarde para un futbolista que integró la lista de FIFA que recogía a los 125 mejores jugadores vivos.

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